Antes de las diez de la noche, cuando estaba a punto de terminar la novela que acostumbro ver, correspondÃa levantarme rápidamente para abrirle la puerta de la casa, a “Estrellaâ€, mi testarudo y robusto gato amarillo, el cual después que mi hijo José Leonardo le daba de comer, salÃa a deambular todas las noches, en ocasiones con uno u otro gato vecino, en busca de pasiones sibilinas, hasta las cinco de la alborada, cuando ya el crepúsculo matutino comienza a florecer el nuevo dÃa. A esa hora volvÃa yo a abrirle la puerta de mi casa, y él, cansado, se dirigÃa a comer, para luego echarse sobre el sillón donde dormitaba todo el dÃa. “Estrella†era un pequeño escurridizo felino que mi Papá Polito Ãlvarez habÃale regalado a José Leonardo. En realidad eran dos los gatitos. Sólo que uno, la hembrita, salió alebrestada y decidió cogerse el mundo para ella, marchándose una mañana de la casa para no regresar jamás. En cambio, “Estrella†era sumiso, obediente, dócil, y como decÃa mi mamá, también era haragán. Cuando percibÃa que la gatarina se habÃa acabado, hecho el pendejo, y en forma silenciosa, se introducÃa en la casa de mi Mamá, quien posee tres enormes gatos, y entre ellos, un sordomudo, descendientes de una simpática gata, peluda, blanca-gris, de ojos tristes y soñadores, cuyo dueño es el antipático y ceñudo comentarista deportivo don Franklin Piña, y sin que Mamá se diera cuenta, se comÃa la comida de “Kikoâ€, “Kikaâ€, y “El sordomudoâ€, y Mamá al percatarse lo despachaba como a veces hace conmigo después de darme de comer. Hay dÃas en lo que despierto y lo oigo maullar. Me levanto y abro la puerta de mi casa, y la dejo semiabierta, mientras releo algún libro que he dejado inconcluso o mientras termino de cepillarme, Moraima, me dice que si es que me estoy poniendo loco, que no dejé la puerta de la calle abierta, que un dÃa de estos nos van a robar y no sé cuántas cantaletas más, me visto y me voy a casa de Mamá a leer la prensa y a tomarme un poquito de café negro “para que se te componga el cuerpo, hijoâ€, dice Mamá cuyo corazón noble y bondadoso ya no le cabe en el pecho.
-Gregoria, ¿Ya le dieron de comer a “Luky�
--“Sà Papáâ€, me contesta mi hermosa princesa.
--“¿Y ya le echaron la comida a “Sirena�
---“Aja, sà Papáâ€, responde Gregoria refunfuñando.
---“Y qué se hizo “Estrella†ese gato vagabundo, ya tiene dÃas que no llega a la casa, ¿no será que anda enamorado?...
---“No, Papá--- me grita José Leonardo—“Estrella†está en el cielo.
leopermelcarora@yahoo.es
Apostilla luctuosa: “Estrellaâ€, mi inseparable y hermosÃsimo gato amarillo, luego de soportar dos operaciones y un largo tratamiento médico, murió a la 1:12 p.m., el dÃa 9 de agosto de 2008. A esa hora, encontrándome almorzando con el Dr. William Bastidas Colombo y con mi hijo José Leonardo, recibà la llamada del médico veterinario Dr. José Gregorio Mosquera, para informarme de la infausta noticia. Ha mucho vi una pelÃcula infantil titulada “Los perros también van al cieloâ€. Espero que “Estrella†se cuele por la puerta principal.
puedo comprenderlo
yo tambien perdi a mi gato era negro se que los gatos son callejeros y les encanta la noche yo no queria dejarlo salir porque me los han envenenado y no queria que le pasara lo mismo, no a el pero no pude evitarlo los gatos son libres y aqui estoy sufriendo me gustaria irme con el y lo haria pero no puedo tengo mas de 30 gatos yno puedo dejarlos solitos entre ellos esta ontaro anacleto un gato amarilo
mi gato negro murio el 17/nov/08...lo extraño tanto